BUENAS PRÁCTICAS DE MEJORA CONTINUA EN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN

La calidad de la enseñanza superior es un concepto pluridimensional que comprende todas sus funciones y actividades: proceso de enseñanza-aprendizaje, programas académicos, vinculación, extensión, investigación, becas, personal, estudiantes, edificios, instalaciones, equipamiento, servicios a la comunidad y al mundo universitario.

Este paradigma considera también que la enseñanza superior esté caracterizada por su dimensión internacional: el intercambio de conocimientos, la creación de sistemas interactivos, la movilidad de profesores y estudiantes y los proyectos de investigación internacionales, aun cuando se tengan debidamente en cuenta los valores culturales y las situaciones nacionales.

Calidad en la educación es aquella que logra la democratización en el acceso y la apropiación del conocimiento por parte de todas las personas, especialmente aquellas que están en riesgo de ser marginadas. Incluye conceptos como igualdad y justicia social, respeto por la diversidad e inclusión, ofrece a todos los estudiantes posibilidades de aprender y construir una posición intelectual autónoma como resultado de su paso por la escuela.

Para lograr y mantener la calidad de los programas educativos, es esencial implementar buenas prácticas de mejora continua con un enfoque holístico en la cultura de la organización educativa, a partir de la selección esmerada de su personal y su perfeccionamiento constante, la promoción e  ingreso de los estudiantes a la institución, la pertiencia de sus planes, programas de estudio e infraestructura, la eficiencia y eficacia del proceso enseñanza aprendizaje y, los servicios estudiantiles, hasta la satisfacción de los egresados y empleadores en el mercado laboral.